sábado, 5 de febrero de 2011

Los Mamiferos: El Caballo

Los Mamiferos: El Caballo

El caballo (Equus ferus caballus) es un
mamífero perisodáctilo de la familia de
los équidos, herbívoro, cuadrúpedo y de
cuello largo y arqueado.

A la hembra del caballo se le llama yegua
y a las crías, potros o potrillos si son
machos y potrancas si son hembras. La cría
y utilización del caballo por parte del
hombre se conoce como ganadería equina o
caballar, y su domesticación se remonta al
menos a la Edad del Bronce.

El término latino para denominar al caballo
era equus, mientras caballus, que derivó en
la palabra «caballo», es un término del latín
tardío, posiblemente de origen celta, que
significa «caballo castrado». «Yegua» procede
del femenino de equus, «equa». A los animales
jóvenes en general se les denominaba pullus,
textualmente «pollos», que originó una palabra
en griego pulliter, pullitri que derivaría en
«potro» o «potrillo».

La evolución del caballo puede seguirse a
través del registro fósil hasta llegar a
Hyracotherium (también llamado Eohippus),
un pequeño mamífero herbívoro que vivió
durante el Eoceno, hace 55 millones de años,
en América del Norte. Se supone que de él
descienden todos los équidos posteriores,
incluido el género Equus. Hyracotherium tenía
un tamaño que oscilaba entre los 20 y los 40 cm
de altura, con cuatro dedos en las extremidades
anteriores y tres en las posteriores terminando
cada uno en una uña (no en un casco, como las
especies actuales). A primera vista era similar
a un perro pequeño.

La evolución posterior de Hyracotherium le hizo
aumentar su altura hasta los 115 cm y perder sus
dedos hasta hacerse monodáctilo, es decir, con
un solo dedo. Poco a poco, su único dedo se
endurecería hasta desarrollar cascos para poder
huir de los depredadores.

En esa época aparecieron a la vez en Norteamérica
y Eurasia diversas especies y géneros relacionados.
Parece ser que las especies euroasiáticas
desaparecieron; sin embargo, las especies americanas
dieron lugar durante el Oligoceno al género
Mesohippus del tamaño de una gacela, que tenía
sólo 3 dedos en las patas delanteras y que ya
presentaba pies con forma de casco.

Algo más tarde, en el Mioceno, a Mesohippus le
sucedió Hypohippus y Anchitherium; se cree que
ambas especies colonizaron después Eurasia desde
América del Norte. Otros descendientes de Mesohippus
fueron Miohippus y Merychippus; este último género
desarrolló dientes con coronas muy altas, lo que
le permitió, a diferencia de Hyrachotherium, que
pastaba hierba, ramonear las hojas y brotes de
árboles y arbustos. Entre los descendientes de
Merychippus estaba Hipparion, que durante el
Plioceno se desplazó y expandió desde Norteamérica
hasta Eurasia, y Pliohippus (primer antepasado de
un solo dedo), antecesor de Pleshippus y de su
sucesor, el caballo moderno, es decir, el género
Equus, que apareció hace 5 millones de años
Se cree que durante el Pleistoceno, hace unos
15.000 años, el género Equus extendió su área de
distribución desde Norteamérica a Eurasia y África
cruzando el puente de Beringia.

Hace unos 10.000 años los caballos se
extinguieron en Norteamérica,
por causas aún desconocidas, quizá por algún
cataclismo climático que modificó los ecosistemas
americanos. Diversos hallazgos en cuevas de Europa
indican que el caballo era un animal muy abundante
durante la edad de piedra en dicho continente;
se han encontrado suficientes restos de esqueletos
de caballos dentro y en los alrededores de estas
cuevas como para afirmar que eran consumidos por
el ser humano.

El número de caballos disminuyó en
el neolítico, cuando Europa estaba cubierta por
bosques en su mayor parte. Se han encontrado restos
de la edad del bronce, embocaduras y piezas de
arneses, que demuestran que el caballo ya estaba
domesticado en esta época. Esta domesticación
siglos más tarde permitió, tras el descubrimiento
de América, que los caballos fueran reintroducidos
por los conquistadores españoles en el continente
que los vio surgir.

 

 

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